Entidades como Caja Rural y Caixabank tenían que haber ampliado sus estructuras para atender adecuadamente y con seguridad al personal laboral de las empresas, que están ahora terminando la campaña y las trabajadoras de contratación en origen, que necesitan disponer de su dinero, realizar transferencias y realizar los trámites de cierre de cuentas bancarias para el retorno.